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miércoles, 17 de septiembre de 2008

De mochilero por Macedonia


Acabose la semana de vacaciones y ahora toca volver al trabajo, sufriendo toda clase de síndromes. Pero en definitiva el viaje ha merecido la pena. Como ya anuncié esta vez el destino ha sido Macedonia. Sí, estáis leyendo bien; Macedonia. Lo aclaro porque aparte del chiste de si he traido fruta de allí todo el mundo pregunta que me ha llevado a visitar tan desconocido país. Pues simplemente la posibilidad de conocer un poco de un país desconocido por mi hasta la fecha (si, ya sé que mirando la wikipedia también se puede aprender algo, pero os aseguro que no es lo mismo). Bueno, eso y que tenía un amigo trabajando allí.

Los más curiosos podéis visitar la galeria de fotos de Macedonia pinchando en cualquiera de las fotos de abajo. Poco a poco iré incorporando más fotos.


¿Y qué tiene este país de atractivo? Pues lo más turístico está situado al sur, en el lago Ohrid (frontera con Albania). Allí en torno al lago hay un pueblo ubicado en una colina donde hay restos de ruinas romanas (teatro, muralla, castillo) y algunas iglesias ortodoxas en una zona de excavaciones arqueológicas. Cogiendo un taxi puedes alejarte entre montañas visitando algún monasterio perdido reconvertido en hotel (el taxista que nos llevó de vuelta rompió el disco de freno, así que nos llevó con el corazón en un puño por si se salía en alguna curvita)

Respecto a la capital (Skopje), o como la llaman allí Skopia (cuanto menos más fácil de pronunciar) está dividida por un río que separa la población albana del resto, o lo que es lo mismo, a un lado del río mezquitas, bazares y velos y al otro lado iglesias y centros comerciales. La ciudad no está muy cuidada ni muy preparada para el turismo, pero tiene esa curiosa mezcla en la población que le da un aire diferente.

En definitiva que si os pilla de paso pues es recomendable dedicar algún día a recorrerlo, y si además haces noche pues el ambiente de fin de semana es bastante animado.

lunes, 30 de junio de 2008

Viento en popa a toda vela

Este fin de semana ha tocado ponerse el gorro de marinero y echarse a la mar en un velero para ir hasta las islas columbretes desde el puerto de Valencia. No sabía que el lenguaje marinero era como si me hablara un japonés, es decir, que no me entero de nada, de modo que aquí reflejo un breve resumen a modo de cuaderno de bitácora en lenguaje llano para los no marinos.

Una vez que la tripulación (6 marineros y un patrón) hubo tomado posiciones en la embarcación, comenzó una travesía nocturna a motor desde Valencia que duró toda la noche, con una previsión de pequeña marejadilla que apenas se dejó sentir. El patrón nos metió un poco de miedo en el cuerpo y realizó alguno maniobra de despiste en plena noche que provocó el suspense de la tripulación (giro de 360º debido a un barco que tenía rumbo de colisión).

Sobre las 9:00 de la mañana del día siguiente arrivamos a las Columbretes donde pudimos pasar todo el día saciando nuestro apetito, tomando el sol, sesteando, haciendo snorkel, pisando erizos y practicando un poco de vela, aunque como equipo de vela dejemos un poco que desear. Por cierto, que sitio precioso para hacer snorkel, donde incluso desde el barco se podían ver muchísimos peces, aunque por ser un espacio natural protegido no pudimos tirar la caña para cenarnos alguno de los enormes meros que circulaban por allá.

A la mañana siguiente madrugamos diligentemente para partir hacia Valencia con el objetivo de llegar a tiempo para ver la final de la Eurocopa. Fue un viaje donde los mareos estuvieron a la orden del día debido a la marejadilla que sacudía el barco sin piedad. Después de tantas prisas por llegar a Madrid a ver el partido tuvimos que parar en Fuentidueña de Tajo para verlo por el atasco que se formó en la A-3 a la vuelta. Pero bueno, todo por ver ganar a España, que uno nunca sabe cuando volverá a ocurrir.

Aquí dejo una foto del amanecer con las islas de fondo. Si pincháis en la foto vais directamente al resto de fotos.





Después de todo esto, ya sé distinguir la proa de la popa, vavor de estribor y hasta sé como se llaman las velas (génova y mayor) pero todavía me quedan mil y una palabras que no había oído ni en esta vida ni en las anteriores. Tampoco me quedó muy claro eso de la velocidad de gps y de corredera, ni lo que son los obenques, pero bueno, la travesía estuvo divertida.