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martes, 1 de julio de 2008

El antropólogo inocente

Hace relativamente poco tiempo que el sociólogo Javisi me recomendó la lectura del libro "El antropólogo inocente" y debo decir que para tratar un tema que puede ser un poco duro de leer para mentes no habituadas a la materia (la mía serviría como ejemplo), el libro resulta relativamente fácil de leer, especialmente por el insólito estilo que tiene el autor (Nigel Barley).

Antes de nada comentar que todo el libro está basado en una experiencia propia vivida por el autor en su primer contacto real con el estudio de campo, con una tribu que en el mundo occidental considerariamos como "prehistórica". La tribu en cuestión son los dowayos de la aldea de Kongle, que habitan en una región montañosa del Noreste de Camerún.

El modo en el que Nigel Barley narra todos los acontecimientos que vive en la aldea resulta en muchos momentos hilarante, lo que hace que la lectura sea muy amena. Con solo pensar en todo lo que le ocurrió allí uno no sabe si reir o echarse las manos a la cabeza de asombro.

Hace tiempo Javisi escribió en este blog un post muy curioso sobre la tribu de los etoro, los cuales presentaban curiosas costumbres relativas a todo lo que rodea a la sexualidad. Nuevamente esta tribu de dowayos tiene rituales y costumbres que serían totalmente inaceptables en el mundo de los países desarrollados. Pero no solo esto es lo único que sorprende; cuestiones como ver un mapa o la forma de ver el adulterio, la medicina, la justicia, las lluvias, etc me han hecho pasar un buen rato.

Si además alguien se atreve a leer el libro guiado por estos comentarios, debe tener en cuenta que si finalmente le gusta el libro, podrá además disfrutar de una segunda parte llamada "Una plaga de orugas" en el que se relata un nuevo viaje que el autor realiza a la misma tribu varios meses después del primer viaje narrado en el primer libro. Este segundo libro pasa perfectamente como una extensión del primero y en el se mantiene el mismo ritmo de narración, por lo que recomiendo leerlo si con el primero te han quedado ganas de seguir.

miércoles, 11 de junio de 2008

Misterio Maya

Como ya me queda poco para ir de visita por el Yucatán, pues me ha llamado la atención un artículo que he leído sobre el misterio del Pigmento Azul Maya.

Unos antropólogos del Wheaton College (Illinois) y del Museo Field han descubierto cómo los antiguos mayas se procuraban un pigmento azul que usaban en ofrendas, murales, alfarería, sacrificios y otras muchas cosas. La primera vez que se supo de este pigmento azul (llamado Azul Maya) fue en 1931, desconcertando a los arqueólogos y químicos a causa de su inusual estabilidad química, su composición y su persistente color en un clima tan severo.

Según relatos textuales del siglo XVI, el azul fue el color del sacrificio para los antiguos mayas. Pintaban a los seres humanos de azul antes de tumbarlos sobre un altar y sacarles sus corazones aún latiendo (si habéis visto Apocalypto hay una escena de sacrificios que se asemeja bastante a esta descripción. Esto lo digo por el color azul, no por lo de que les corten la cabeza). También se pintaba de azul a las víctimas de los sacrificios que luego eran arrojadas dentro del Cenote Sagrado en Chichén Itza (tendré cuidado de no caerme cuando lo visite). En el fondo de este Cenote se encuentra presente una capa de unos 4 metros de sedimento azul descubierta al dragar el pozo que se ha identificado como el famoso Azul Maya, virtualmente indestructible con el paso del tiempo. Imagino que esa capa azul del fondo no bajó nadie a pintarla, pero se me hace difícil pensar lo que debió de pasar ahí para acumular 4 metros de sedimentos color azul.

La investiación muestra que en Chichén Itzá la fabricación del Azul Maya en realidad formó parte de un conjunto de rituales que se oficiaron junto al Cenote Sagrado. Específicamente, los mayas fusionaron con calor el índigo y la paligorskita (especie de arcilla), mediante la quema de una mezcla de incienso copal, paligorsktia y probablemente las hojas de la planta del índigo. Luego las víctimas de los sacrificios eran pintadas de azul y arrojadas dentro del Cenote Sagrado.

Ahí queda eso. Espero que los sociólogos e historiadores dejen por aquí sus opiniones y saberes complementarios.


viernes, 25 de abril de 2008

Los Etoro

Esta vez no voy a ser yo el que escriba, sino que en esta ocasión le cedo el testigo al reputado sociologo Javisi, que aporta una chispa antropológica y nos habla de la tribu de los Etoro. No os perdáis lo que cuenta, que es muy curioso. Aquí os dejo con él.


Los Etoro, tribu localizada en Papua Nueva Guinea tienen prohibidas las relaciones heterosexuales durante gran parte del año, estando únicamente permitidas entre matrimonios, durante un periodo determinado y unicamente concebido para fecundar. Si no me equivoco están socialmente aceptadas 100 días al año. El resto del año las relaciones heterosexuales están prohibidas. Esto no significa que no tengan sexo (los pobres), pero éste es cualitativamente distinto.

Las relaciones homosexuales están bien vistas, son incentivadas y dan lugar a algunos rituales. De hecho de entre los ritos y prácticas de esta curiosa tribu se encuentra, uno que probablemente provoque, como mínimo, una mueca de desagrado. Los jóvenes, iniciándose en la madurez, chupan los miembros viriles de los ancianos para obtener sus saberes a través de sus flujos. Asqueroso, ¿verdad? Su pensamiento milenario sostiene que el semen es un bien finito y que por tanto no puede ser malgastado en el cuerpo de la mujer, a no ser que sea de manera estrictamente reproductiva.

Se cree que los niños no pueden generar semén sin haberlo ingerido antes, de ahí la lógica de la práctica mencionada. Pienso que la explicación a este tipo cultural, cuanto menos llamativo, es de carácter demográfico, aunque se me escapa la explicación y habrá que seguir indagando.

Ala, pues a pensar un poco ¿Qué es la perversión? las relaciones homosexuales o las heterosexuales... o más bien la perversión no esta definida, sino que la dicta en cada caso la cultura.